Permitirnos SER

En mi camino de autoconocimiento y esta maravillosa experiencia de acompañar a mujeres en COSdeDONA y TCI me voy dando cuenta de lo importante y urgente que es que las mujeres nos “perdonemos” por ser distintas a lo que nos han dicho que deberíamos ser y “demos permiso”, nos dejemos de juzgar y esforzar por “hacerlo bien” según lo establecido desde afuera; nos dejemos en paz y podamos gozar de cada experiencia que la vida nos brinde.

Sin título

En los talleres no me canso de repetir algo así como: “observa lo que está ocurriendo en este momento presente sin juzgarlo ni pretender cambiarlo… eso también eres tú. Eso eres tu aquí y ahora, y está “bien”. Valídalo. No tiene porque ser distinto. Date permiso para sentir y expresar”.
En el disco duro de nuestro inconsciente colectivo tenemos tatuado que el cuerpo de la mujer no está bien, que es sucio y pecaminoso, que no merecemos sentir placer, que somos el segundo sexo, que hemos venido a sufrir y además lo tenemos que hacer en silencio, que debemos satisfacer al otro y ser objetos de deseo, que nuestro papel en el juego de las relaciones es el de dependiente y desvalida o la versión polarizada de histérica.
En mi trabajo de terapeuta, que también habla de mi proceso personal, valoro como urgente soltar la culpa, la vergüenza, cada debería, el control, la exigencia, cada creencia limitadora… y tomar espacio, aceptación, presencia, gozo, una automirada incondicional y PERMISO… Muuucho permiso para Ser, para tomar aire, reírnos a carcajadas, llorar, gruñir, despeinarnos y ocupar espacio; el espacio equilibrado. Permiso para escucharnos la propia voz, mover el cuerpo, excitarnos, ser sujeto deseante, ser en función de lo que emerge del propio cuerpo, mostrar la propia fuerza, tocar(nos), amarnos a nosotras mismas, GOZAR LA VIDA y SENTIRLA. Ninguno de estos aspectos implica “pisar” a nadie ni entrar en la archiconocida lucha de poderes. Creo que ocupar el propio espacio y hacerse cargo de él, da espacio al otro para que ocupe el suyo y desde ahí podamos compartirnos, cuidarnos y permitirnos con libertad y respeto mutuo.

En mi caso, tuve que empezar por “perdonarme”. Al principio me sonaba extraño. ¿Perdonarme de qué? En realidad, ese perdón hablaba de aceptación. Obviamente aceptar aquello que no me gusta o juzgo negativamente de mi, pero la sorpresa llegó cuando me empecé a “perdonar” por ser fuerte, por ser compasión, capaz, valiente, reconocer mi potencial, tener voz, ser inteligente, jugar, por ser creadora, sabia, bella, sensual, intensa, vulnerable, por estar conectada a mi feminidad, respetar el descanso y la rabia que mi ciclicidad conllevan, por envejecer, sentir y gozar mi cuerpo, por bailar, mostrarme y ocupar mi espacio.

A través de ese perdón/aceptación, me fui amando más a mi misma y regalando permiso para experimentar lo que ahora me conecta con la alegría de vivir: mover mi cuerpo con presencia, cantar, crear, ser placer y parte de la naturaleza, acompañar a mujeres en este despertar y soltar, respirar, amar, ser amada y poco más. El dragón del juez interno/exigente/perro de arriba/… no murió, también me sirve en ocasiones, pero qué liberación es poderle sentar a un lado mientras permito que mi Esencia emerja. Ah, y aclaro que ese permiso ya viene de mí, ya no hace falta que me lo dé papá, mamá o la autoridad de turno.

Así que por ahora, pongo PERMISO en mi vida y una silla para que mi “juez” descanse hasta que se canse de tener un guión cada vez más escueto. Ese permiso es el que me sana; incluso puede que ese permiso sea el que sane el mundo cuando las mujeres y los hombres den espacio a su esencia y potencial femenino.

¿Te atreves a darte permiso?

 

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Despertar la mujer que eres

A medida que me sumerjo en conocerme como mujer, observo cómo más allá de todo lo que he ido aprendiendo, indagando, tomando consciencia y reparando en terapia sobre el carácter, la neurosis, la coraza… ocurre algo igual de profundo y condicionante que es el hecho de ser mujer en una sociedad enmarcada por el sistema patriarcal. En el proceso no me dejo de sorprender, conmover y apasionar.

Me voy dando cuenta de que una importante parte de mi dolor está relacionado con el lastre cultural que de manera inconsciente conllevo y tengo incorporado por el sólo hecho de haber nacido mujer; cómo en mi herencia genética y cultural está impresa la historia contada y la no contada. De repente, poner luz a esta dimensión de mí que ha permanecido en la sombra durante toda mi vida, está siendo revelador. Por un lado voy tomando consciencia de los corsés que me constriñen y por otro, estoy volviendo a conectar y reconocer la gran sabiduría, potencial y placer que alberga mi naturaleza.

Me pregunto cómo hubiera sido mi vida si mi familia, escuela y medio envolvente en el que me crié y desarrollé me hubiera invitado a seguir mi instinto de curiosear y experimentar con mi cuerpo, me hubieran transmitido que este es perfecto tal como es y no le falta nada, que precisamente es el que me indica lo que me hace bien y lo que no, que funciona en una unidad con mi mente, que las emociones e instintos son bienvenidos, que el placer es fuente de salud, que mi útero y mi vagina son lugares sagrados a cuidar y respetar, que no hace falta negarme para ser amada, que puedo decir “no” y poner límites, que el sexo va muchísimo más allá del coito, que es liberador hablar de lo que me pasa y preguntar las dudas que tengo, que soy distinta del hombre pero no inferior (ni superior), que mi cuerpo es cíclico como la naturaleza y cada fase tiene un gran potencial que es un regalo para mí y el mundo, que yo no tengo que satisfacer a nadie sino estar conectada conmigo misma y desde ahí compartirme y disfrutar con otra persona, que estar con otras mujeres no implica competir ni compararme sino aprender, nutrirme, crecer, amar y sanar.

Cómo hubiera sido mi vida si en vez de vivir mi sexualidad de mujer bajo el yugo de la ocultación y el pecado, hubiera compartido y celebrado mi primera menstruación, hubiera sido natural hablar de y experimentar abiertamente el vínculo sexual conmigo misma y con otras personas, me hubieran contado todo lo que puede llegar a experimentar mi cuerpo, me hubieran acompañado al tránsito de dejar de ser niña y pasar a ser joven y luego mujer adulta.

Cómo hubiera sido sin la represión sexual que el patriarcado ejerce tanto en mujeres como en hombres sobre el cuerpo, el alma y la psique.

Seguramente sería mucho más libre, espontánea, equilibrada, tendría herramientas para gestionar mi salud mental, emocional, física y espiritual. Sería capaz de escuchar mi cuerpo, mi necesidad, mi verdad. Me relacionaría sin tabús, expresando con naturalidad mi sexualidad y mi esencia. Probablemente viviría mucho más conectada al deseo, al placer, a la ternura, al cuidado, a la vida y podría ofrecer lo mismo al mundo.

Me alegra saber que no me lamento por lo que podría haber sido, porque sé que tengo la capacidad a partir de aquí y ahora, de que esto sea posible. No niego que mis heridas están, mi estructura caracterial está, mi inconsciente programado de creencias limitantes también está y la sociedad sigue presionando para mantener el orden establecido. Pero mi cuerpo no ha olvidado lo que centenares de generaciones anteriores fue. Algo va cambiando en mi interior cada día con más fuerza a medida que me conozco como mujer. A medida que muevo y conecto con mi útero, a medida que conozco y siento mi cuerpo, a medida que redefino mi feminidad, a medida que observo cómo me transformo toda yo en cada fase del ciclo menstrual, a medida que expreso y comunico lo que necesito y deseo, a medida que comparto con mujeres incondicionalmente dispuestas a contarme sus experiencias, a medida que me permito sentir placer, a medida que conozco los arquetipos que me habitan, a medida que leo y comprendo la historia que me precede, a medida que renazco a mi esencia, a medida que afirmo que SOY MUJER, habito mi cuerpo, lo celebro y me responsabilizo de ello.

Imatge Frida                                                                      Frida Kahlo

Este artículo, más allá de una reflexión, pretende ser una invitación, incluso una provocación para que tú también DESPIERTES A LA MUJER QUE ERES. Si algo de lo que comparto te suena y/o tu cuerpo te manda alguna señal ya sea de excitación o de dolor, quizás sea un buen momento para aventurarte. Es mi deseo como mujer y terapeuta, compartir y acompañar a otras en este maravilloso camino.

La Dra. Christiane Northroup dice que “el proceso de sanación pasa por afirmar que somos seres preciosos y amables (dignas de ser amadas) permitiéndonos al mismo tiempo sentir el viejo dolor no sanado”. Creo que conocernos y sanarnos como mujeres no sólo significa un regalo para nosotras mismas sino para las próximas generaciones y para los hombres que nos acompañan.

 

“Los seres humanos no nacen para siempre

el día que sus madres los alumbran,

sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.”

 Gabriel García Márquez

 

Aina Cortès – Enero 2015

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¿El útero espástico? pero… ¿qué es eso? (3ª parte)

Y ¡vamos a por la 3ª y última parte!

Como explicaba en la 1ª parte de estos artículos orientados a dar a conocer la realidad de nuestros úteros, el útero espástico es aquel que ha perdido su flexibilidad, elasticidad y movimiento. Lo hemos acorazado de forma inconsciente, para sobrevivir en un medio que reprime la sexualidad y pulsión vital genuïna. Tenemos el vientre contraïdo, “plano”, escondido, encogido, anulando las formas naturales redondeadas del vientre fértil, creador, acogedor.

                                DIOSAS1mamniqui

Ello tiene grandes repercusiones a nivel vital para la mujer, a nivel relacional con su entorno (pareja, familia, trabajo, medio…) y para la posible criatura que se cultive en él sus primeros 9 meses de vida.

¿Cómo afecta en el embarazo, parto y materinidad el útero espástico?

No quiero asustar, ni juzgar, solamente nombrar. Al final del artículo pongo un poco de luz a lo que a continuación suena con dureza.

  • Embarazo

Como hemos visto, el útero es un órgano muscular muy sensible que incorpora aquello que la niña y la mujer experimenta en su vida. Es permeable a los pensamientos y emociones llegando al bebé que está en desarrollo.

Cuando S. Grof habla de las Matrices perinatales, de alguna forma se refiere a la calidad del útero que anida el embrión y cómo nos quedan registradas las experiencias vividas intrauterinamente en un útero sano o en uno tóxico. Evânia Reichert y la corriente neoreichiana, observan la formación del carácter y la coraza ya des del momento de la concepción y la posible fijación ocular/preoral que puede tener el bebé durante su gestación.

Un útero relajado seguramente puede ofrecer unas mejores condiciones para el bebé. Ello será un reflejo de una madre relajada, vital, empoderada, conectada a sus sensaciones y necesidades, sanada como mujer, más sensible al vínculo con el bebé.

  • Parto

En un útero espástico, las haces musculares longitudinales y circulares, no funcionan acompasadamente. Las haces circulares, en vez de relajarse para permitir la obertura progresiva del cérvix (la conocida dilatación), se tensan y hacen entrar a las longitudinales en un movimiento espasmódico dando lugar a calambres y contracciones consideradas ‘normales’ en el parto.

Además de la espasticidad que tenga cada útero, en el parto se le suman varios factores que favorecen la tensión, el miedo, la incomodidad, el dolor, la disfuncionalidad y la desconexión con el propio cuerpo de la mujer y la criatura, como p.ej.:

se ha desvinculado el parto de la sexualidad de la mujer. El parto es un acto sexual como la menstruación, la masturbación, el coito o la lactancia. No es compatible con el miedo ya que se activan hormonas opuestas al amor, el placer y la relajación (como la adrenalina o el cortisol).

el desconocimiento del propio cuerpo y la desinformación. Michelle Odent dice: “el desconocimiento induce al miedo, y el miedo al dolor”.

la inyección de oxcitocina artificial. La oxcitocina es la hormona que permite la obertura del cérvix y ayuda en el enamoramiento del vínculo madre-hijo. El cuerpo de la mujer produce esta hormona, además de las endorfinas, en un contexto relajado, cálido, amoroso, íntimo, sensual, donde es respetada, hay apenas interrupciones y se reconoce este momento tan sagrado de su vida, su dignidad. El útero tiene receptores para la oxcitocina, que es desprendida progresivamente para que el cérvix se vaya abriendo poco a poco, suavemente. Las circunstancias que ofrece un hospital tradicional no son precisamente así. Entonces hay menos producción de la hormona o el ritmo de producción no es suficientemente rápido para los relojes del hospital. Al administrar oxcitocina artificial, llega una gran cantidad de golpe que, si bien favorece que se dilate el cuello del útero rápidamente, aumentan considerablemente las contracciones, calambres y el dolor. Estas contracciones tan fuertes en ocasiones comprimen la provisión de sangre y oxígeno del bebé, poniéndolo en una situación de estrés y sufrimiento. Si eso ocurre, se suele acudir a la cesárea de emergencia. Por lo tanto, la inyección de oxcitocina, puede provocar un gran estrés al bebé y llevar a la cesárea.

– otras sustancias artificiales como la famosa epidural. Desconectan del proceso natural del cuerpo y del proceso necesario que se da para que la madre se vincule con la criatura, necesario para que sienta ese gran deseo de tenerle en brazos, de cuidarle, de protegerle, darle de mamar, conecte intuitivamente con las necesidades de la criatura. En muchas ocasiones, tras la intervención humana y artificial en partos de animales salvajes, la madre abandona la cría.

– posturas anti gravitatorias y desnaturalizadas.

– el mal trato a la parturienta.

– la frialdad de la sala de partos, un ambiente inadecuado y hostil.

– las creencias que fomentan el miedo al parto y la vergüenza.

– las creencias que sustentan que el ginecólogo de turno es quién sabe, mucho mejor que la parturienta, de su cuerpo, de lo que le pasa, de cómo parir.

Del mismo modo que el parto está resultando un trabajo difícil y doloroso para la mujer, también lo está siendo para el bebé. Así las criaturas ya llegan al mundo con experiencias traumáticas intrauterinas y de parto.

Wilhelm Reich, escribió en 1952:

“Los niños ven frustradas sus necesidades emocionales. Su expresión de la vida emocional justamente antes de su nacimiento y después de él. Se frustran antes del nacimiento por el frío, la llamada anorgósis (muerte biológica, útero contraído). A menos que la medicina, la educación y la higiene social logren instaurar un funcionamiento bioenergético en la masa de la población tal que el útero no quede contraído, el embrión crezca en cuerpos en perfecto funcionamiento, que los pezones no queden hundidos y los pechos de las madres se hallen sexual y bioenergéticamente vivos, nada cambiará; nada. Ninguna Constitución, ningún Parlamento, nada podrá impedirlo; nada. Nada digo, nada hará que la cosa mejore. No se puede imponer la libertad en los empobrecidos sistemas bioenergéticos de los niños.”

Laura Gutman dice algo así como que “no habrá una transformación social real hasta que no cambien las salas de partos”.

Casilda Rodrigáñez explica: “un parto con dolor, con rigidez, impide conectarse con el placer, el deseo y la pasión en el parto. Además se da también una desconexión con los deseos y necesidades de la criatura. De esta manera, los hijos pueden ser fácilmente reprimidos y domesticados”.

  • Maternidad

Durante la primera hora después del parto, la madre sigue con una alta carga de hormonas que le ayudaran a vincularse y enamorarse del bebé. Es muy importante respetar ese momento de contacto, mirada, tranquilidad para que eso se dé. Posteriormente la relación piel a piel, la lactancia, la calidad de la mirada (que no desarrollaré en este trabajo pero creo muy interesante)… acompañará este tiempo de desarrollo extrauterino en el que el bebé necesitará unos meses para completarse físicamente y se asentarán las bases afectivas imprescindibles para un sano desarrollo.

Las maneras de proceder demuestran que a menudo no se están respetando estos momentos. Sólo al nacer ya separan la criatura de la madre, como marca el protocolo, para pesarla, limpiarla, cortar el cordón umbilical (demasiado rápido), extraerle posibles mocos de las vías respiratorias con una aspiradora… Para Laura Gutman, esto significa una irreparable rotura entre la relación madre-bebé y la experiencia de separación y desamparo que ya empieza a imprimir la criatura en su psique y cuerpo.

Si a esta separación le sumamos un parto sin conexión, vivido como algo horroroso, un mero trámite, sin sentir el cuerpo, con hormonas artificiales… algo muy esencial del amor, el vínculo, la conexión, el respeto y naturaleza humana, se está perdiendo. Sólo en mis creencias, dado que aun no soy madre, una madre que está íntimamente vinculada con su criatura no va a dejarle llorar porque lo dice un libro o un pediatra, va a escuchar su intuición y hacer lo que siente digan lo que le digan los referentes externos, va a saber qué necesita la criatura para estar bien. Una madre que no está ni vinculada a su sexualidad, que está desconectada de su cuerpo y este proceso, más en la mente que en el cuerpo, estará muy lejos de la criatura pudiendo tratarla con menos respeto, dominándola y reprimiéndola sin sentir ningún remordimiento en sus entrañas.

Esta breve historia, ejemplifica esta desconexión:

Una madre caminaba llevando en cochecito a una bebé ( a juzgar por todo el rosa que la rodeaba) que tendría unos 2 meses, la criatura lloraba desconsoladamente, retorciéndose en su “aséptica camita”, la madre inmutable solo se limitaba a conducir el cochecito y mirar el horizonte; a su lado caminaba una nena pequeña de unos 3 años, cantando aparentemente indiferente al llanto de su hermanita, hasta que se detuvieron para cruzar la calle y la niña pequeña se giró hacia su hermana y le dijo con enojo “¡calla bebé, basta!” y luego sonrió buscando la mirada de su madre, que ni así obtuvo.
Y así iban 3 mujeres unidas en el abuso, la sumisión y la indolencia. Una madre con las entrañas mutiladas incapaz de conmoverse con el dolor de su criatura. Una pequeña niña en busca de amor y aprobación repitiendo el lenguaje del desamparo y el maltrato que tan bien conoce en carne propia y una bebé aprendiendo el abecedario de la carencia y el dolor. He ahí la semilla de la violencia, la raíz de esta sociedad del miedo y la carencia

Por ahora, el escenario no pinta muy bien…

Pero traigo buenas noticias…

Estamos en un momento social de reaprender y retomar antiguas formas que nos parecen más sanas a las actuales y creando nuevas en que las mujeres nos estamos reencontrando entre nosotras, estamos retomando los partos en casa u ofreciendo partos más naturales y respetados en los hospitales, el contacto y conocimiento de nuestro cuerpo, nos estamos empoderando y sanando. Igual que el Patriarcado ha intervenido en nuestra psique y en nuestros cuerpos, podemos revertirlo y recuperar nuestros úteros flexibles, móviles, placenteros, nuestros partos y maternidades.

Os recomiendo mucho este video de Mónica de Felipe para ampliar: Vientre de mujer

Aina Cortès, fragmento del estudio “El útero acorazado”.

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¿El útero espástico? pero… ¿qué es eso? (2ª parte)

Para ampliar la visión, me parece interesante compartir las funciones fisiológicas y energéticas del útero concebidas según varias cosmovisiones. Todas las mujeres del mundo nacemos con un útero que puede que mantengamos o no a lo largo de la vida. Siga o no con nosotras,  sus funciones energéticas siguen latentes. Así que mujer, aunque ya no esté la matriz en tu vientre, puedes seguir disfrutando y dando alas a todo lo que te ofrece este centro energético de tu cuerpo.

La Dra. Christiane Northrup dice que la medicina moderna sólo considera el útero como órgano útil para la reproducción. A su vez, acabada esta función o cuando una mujer decide no tener hijos, el útero no tiene ningún valor intrínseco.

A nivel fisiológico, la Dra. explica que el útero sí tiene otras funciones importantes como la regulación hormonal, la satisfacción sexual y el funcionamiento del intestino y la vejiga. Casilda Rodrigáñez describe el útero como centro del sistema erógeno de la mujer. Serrano Vicens puso de manifiesto la gran capacidad orgástica de la mujer relacionada con el útero como el órgano de expansión del placer.

A nivel energético, existen distintas cosmovisiones que explican el potencial que tiene energéticamente la zona del cuerpo humano (de ambos sexos) donde también se alberga el útero. Veamos algunas de ellas:

– Según la medicina china y el taoísmo, el útero está en el tan t’ien inferior. Es el centro de la energía vital, dicho de otra manera, es el centro sexual. Por lo tanto, consideran como lo mismo la energía vital y la sexual. La energía sexual masculina (yang) es centrífuga y la femenina (ying), centrípeta, hacia adentro, receptora.

– Según el hinduismo, a la altura del útero le corresponde el segundo chakra (svadhisthana). Es el centro de la sexualidad, la creatividad, la fuerza vital en movimiento, un vórtice que conecta al goce y la alegría.

– Según los japoneses esta zona es el “Centro hara” que designa la conciencia del ser profundo. El centro de la confianza y la seguridad, el contacto con las necesidades, el poder personal y la autonomía.

– También pertenece al “Centro instintivo/motor” descrito por Gurdjieff como centro del instinto, la sexualidad, la acción, el contacto con la tierra y la realidad.

– Según cosmovisiones chamánicas, el útero es el “Templo sagrado del Ser y la vida” o “Jardín sagrado”, el centro de la sabiduría de las mujeres, símbolo de feminidad.

– La Dra. Northrup dice: “en lo que respecta la energía, el útero está relacionado con el sentido de identidad más íntimos de la mujer y con su mundo interior. Simboliza los sueños, los yoes a los que le gustaría dar a luz. La salud del útero refleja la salud emocional interior de la mujer y su fe en sí misma en el grado más profundo.”

Sea como sea, a mi me parece que sólo por la capacidad de crear la complejidad y perfección de un nuevo ser humano ya debe ser un lugar realmente asombroso, especial e inteligente.

utero energetico

Justo estos días estoy profundizando sobre qué pasa con la mujer y la acción, la mujer y su autonomía, en el curso online de “Las 4 mujeres que soy” con Erika Irusta.

Me parece interesante plantear que más allá de las interferencias que hay con el peso de las construcciones de género atribuïdas a la mujer (mujer = aérea, dependiente,no está hecha para las matemáticas ni el pensamiento lógico, la acción es cosa de hombres/machos, nosotras en casa y los hombres al mundo…)existe una interferencia o dificultad psicocorporal. Un útero espástico no puede desplegar plenamente sus capacidades energéticas por todo lo contado en el artículo “Del Patriarcado al útero espástico” y muchos más motivos a los que aún no he puesto atención. Reactivar, reconocer, reconectar con nuestro útero, nos permitirá recuperar estas funciones. ¿Te imaginas?

Aina Cortès – fragmento del estudio “El útero acorazado”

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¿El útero espástico? pero… ¿Qué es eso? (1ªparte)

Ok, me queda claro cómo podemos llegar a tener un útero espástico con la ‘in-corporación’ de la cultura patriarcal, pero… ¿qué narices es eso del útero espástico? Cada vez que he compartido que estaba haciendo un estudio sobre el útero espástico, tanto hombres como mujeres transformaban sus caras haciendo muecas, muy divertidas por cierto, expresando no verbalmente “¿de qué me estás hablando?”. Tampoco espero otra respuesta ya que yo también desconozco un montón de cosas a las que no me he detenido a poner atención.

Pues te cuento un poco por si quieres saber algo más, pero ¡no por el mero placer de saber y alimentar tu disco duro de datos!  Sino para invitarte a conocer nuestro cuerpo y quizás empezar a cuestionar la “normalidad” del dolor, la “normalidad” de las múltiples enfermedades y transtornos que estamos desarrollando en nuestro aparato reproductor, porqué te sientes como te sientes o ni tan siquiera sientes…

En esta primera parte conoceremos el ÚTERO. Algunos datos de cómo es, cómo funciona,… en su naturaleza equilibrada.

El útero, también llamado matriz, es un órgano muscular que se halla en la cavidad pelviana de la mujer entre la vejiga y el recto. Forma parte del aparato reproductor femenino. Es hueco, musculoso y mide unos 10 cm. La parte superior es más ancha y por los costados, está conectado a unos conductos muy finitos llamadas trompas de Falopio, que a su vez, están conectadas con los ovarios. La parte inferior es más estrecha y está conectada con la vagina. Entre el útero y la vagina hay una puerta llamada cérvix o cuello del útero que se abre o cierra según el proceso que se esté dando.

Las paredes del útero se componen de 3 capas: la externa, la media llamada miometrio y la interna llamada endometrio. El endometrio se engrosa todos los meses para dar la posibilidad de anidar un óvulo fecundado y que este crezca, se nutra de todo lo que necesita y esté protegido durante 9 meses creando una nueva vida. En este caso, el útero será la casa del embrión en desarrollo y, gracias a su gran capacidad elástica, se ampliará hasta llegar a su límite y desarrollo necesario para que se dé su nacimiento. Si el óvulo no es fecundado, el endometrio se desprenderá y expulsará en forma de sangrado menstrual. El ciclo menstrual consta de 4 fases (1-sangrado menstrual, 2-pre-ovulación, 3-ovulación, 4-pre-menstruación) y suele durar unos 26 -28 días de media según la mujer. Esta capacidad cíclica y fértil de la mujer se da a partir de la pubertad con la primera menstruación (menarquía), hasta su cese progresivo y desaparición (menopausia).

Recomiendo mucho ver imágenes en:  www.3dvulva.com, Beautiful cervix.

El útero es considerado un músculo dado que tiene una compleja red de tejido formando un sistema neuromuscular y compuesto por 3 tipos de fibras o haces musculares. Es de tipo liso, de tal manera que se mueve involuntariamente y responde al Sistema nervioso autónomo.

Voy a profundizar un poco en la descripción de estas haces musculares:

  • Funciones principales: Estas se reúnen en el cérvix para cerrar o abrir el útero en las siguientes circunstancias:
  1. Durante la menstruación y la ovulación abren el cérvix. Durante la premenstruación y la preovulación lo cierran.
  2. En caso de embarazo cierran el cérvix herméticamente para sostener el feto durante la gestación y abrirse para el parto.
  3. También abren y cierran con la excitación y el orgasmo. De hecho, en el parto, el orgasmo facilita enormemente la apertura del cérvix.

En la apertura y cierre del cérvix participa un sistema neuroendocrino (hormonal) y un sistema neuromuscular que dependen de la sexualidad de la mujer.

  • Características principales: El útero es un músculo fuerte, elástico y flexible.
  1. Fuerte para apretar las fibras del cérvix y sostener entre 10 y 12 kilos durante el embarazo.
  2. Elástico para albergar el bebé mientras va creciendo.
  3. Flexible porque tiene la capacidad de tensarse y relajarse.
  • Tipos: Existen las haces longitudinales, las circulares y las intermedias descritas por el obstetra G.D. Read.
  1. Las longitudinales. Su movimiento es de arriba abajo. Su estado natural es de relajación y son las que realizan el movimiento para vaciar el útero del endometrio o el bebé. Dependen del sistema parasimpático (el que se activa en la relajación).
  2. Las circulares. Son las que permiten abrir y cerrar el cérvix en cooperación con las longitudinales. Su estado natural es de contracción para mantener el cérvix cerrado. Dependen del sistema simpático (el que se activa en estado de alerta). Si estamos en estado de alerta, en un medio hostil, de peligro, de inseguridad, el cérvix no se dilata. Situación que suele ocurrir en los hospitales con el trato que se da a la parturienta, la frialdad del espacio, las luces, la desinformación, las posturas anti gravitatorias, la medicalización, etc.
  3. La intermedias. Estas constituyen una capa interna en la pared de la bolsa uterina. Son músculos que rodean los vasos sanguíneos haciendo ochos y espirales. Su función es estimular y activar el riego sanguíneo para aportar el oxígeno necesario para el intenso trabajo que realiza el útero, y para retirar las sustancias de desecho.

Sin título

 Figura . Distribución de las haces musculares longitudinales y circulares en un útero, según G.D. Read.

A nivel muscular, un útero sano late, se mueve y se percibe. En la antigüedad se representaba como una ranita, una serpiente, una medusa o un espiral para representar este movimiento interno que percibían las mujeres bajo su vientre. Cuando el útero va a vaciarse es necesaria la cooperación acompasada de relajación y contracción entre las haces longitudinales y circulares, como lo hace el bíceps con el tríceps en el brazo o como cooperan los músculos del resto del cuerpo. En un útero sano y relajado, las llamadas “contracciones” no son más que un movimiento de contracción y distensión (sístole y diástole) que se da con lentitud, placer, sin dolor y avanzando hacia el éxtasis. En la “contracción” normal del parto, dice Leboyer, el útero se encoge muy lentamente en un movimiento que empieza arriba y va bajando poco a poco, al llegar abajo hace una pausa y luego empieza lentamente a distenderse de abajo hacia arriba, y al llegar arriba vuelve a hacer otra pausa. Visto en conjunto, el movimiento se asemeja a la respiración completa, lenta y profunda. El movimiento muscular del útero durante el orgasmo es el mismo que tiene que realizar durante el parto.

Hay mujeres que tienen control sobre las haces circulares pudiendo elegir cuando abren el cérvix o lo cierran. De esta manera pueden retener la menstruación y vaciarla cuando lo desean sin necesitar usar compresas ni tampones ni nada. Es llamado “Sangrado libre”.

A nivel endocrino, la apertura del cérvix se da por la producción de oxcitocina, la también llamada “hormona del amor”. El cuerpo de la mujer la produce tanto en el parto como en el orgasmo y la excitación previa. Se va generando oxcitocina gradualmente de forma natural permitiendo el aumento progresivo del movimiento de las haces musculares.

Según estas consideraciones, un parto realmente normal tendría que durar entre 3 y 5 horas, sin dolor (más bien con placer) y la menstruación tendría que ser indolora. Parece mentira, ¿no?

Entonces, ¿Por qué no es así?

Pues no es así porque la mayoría de las mujeres tenemos el útero acorazado, contracturado, inmóvil. A esto se le llama “útero espástico/espásmico; útero que ha perdido la capacidad de elasticidad, movimiento y flexibilidad.

Wilhelm Reich decía que “la mayoría de los úteros son espásticos y por eso la mayoría de partos son dolorosos.”

Actualmente la menstruación es entre dolorosa y dolorosísima para muchas mujeres, tenemos partos disfuncionales que duran entre 20 y 40 horas, se producen desgarros o se practican episiotomías, las cesáreas van en aumento, aparecen numerosas enfermedades en el útero y el aparato reproductor (endometriosis, virus del papiloma, verrugas, cáncer de útero, quistes ováricos, inflamaciones y taponamiento de las trompas de Falopio, vaginismo…). Las “contracciones” en el parto que creemos tan normales son patológicas, se han convertido en calambres que no aflojan, no sueltan el bebé como mecanismo de defensa de la hembra ante el peligro.

Mónica de Felipe, en una entrevista, pregunta: ¿Os imagináis en el paleolítico una mujer en una cueva, tardando 30 horas en parir, con un desgarro en el periné de 2 cm. que si no se cierra se desangra y pretendiendo sobrevivir? ¡Nos hubiéramos extinguido!

¿Qué ha pasado? ¿Por qué la evolución nos ha llevado a tener tantas dificultades y a vivir esta dimensión de la sexualidad femenina con tanto dolor?

Un poco más otro día… Tu también puedes ir investigando. Te recomiendo a Mónica de Felipe en su blog “Estudios sobre el útero”.

Aina Cortès – fragmento del estudio “El útero acorazado”

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Del Patriarcado al útero espástico

La mayoría de mujeres tenemos el útero espástico, útero bloqueado o acorazado. Te invito a que dediques un rato a leer este artículo que he escrito sintetizando información de varias fuentes! Venga va, prepárate un té, una infu, un café… lo que te apetezca y a leer. A lo mejor te sirve… ¿Te suena algo de lo que cuento?

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“El sistema patriarcal en el que vivimos, hace que los úteros sean espásticos y no tengan la flexibilidad normal como cualquier otro músculo del cuerpo.”

Mónica de Felipe cuenta como tiempo atrás (miles de años atrás), la organización social era matrifocal. Posteriormente necesitamos pasar por una etapa de organización patriarcal y hace ya un tiempo estamos iniciando una nueva forma en que los seres humanos nos liberamos de ambas estructuras. Pero actualmente seguimos funcionando bajo los estragos del Patriarcado; por ahora estamos en crisis entre lo antiguo y lo nuevo.

Vamos a conocer un poco acerca de la aún vigente cultura patriarcal.

  • Definición de Patriarcado y características

Existen muchas definiciones de “Patriarcado”. Compartiré las que han sido un referente para el desarrollo de este estudio:

Casilda Rodrigáñez lo define como: “sociedad en la que hay una organización de poder por estamentos. El hombre prevalece sobre la mujer (a eso se le llama machismo), el adulto sobre el niño/a (se le llama educación) y el niño grande sobre el pequeño (se le llama socialización). Como características principales, establecemos relaciones de competitividad y comparación”.

Laura Gutman dice que: “el patriarcado es el sistema de organización social en el que estamos. Está basado en el sometimiento del hombre hacia la mujer y del adulto hacia el niño. Tiene como objetivo prioritario la acumulación del patrimonio y la propiedad. Para que unos puedan acumular es necesario someter a otros para que regalen su fuerza de trabajo. Unos acumulan, otros sirven. Las mujeres se constituyeron también como una propiedad. Si las mujeres pertenecían al varón, se aseguraban la pertenencia de los hijos, futuros propietarios de sus bienes”.

Para la Dra. Christiane Northrup, “el patriarcado es un sistema de dominación de hombre sobre mujer, adulto sobre niño, mente sobre cuerpo. Valora la mente por encima de lo emocional, instintivo y la guía interior. Valora el poder externo (como p.ej. el médico) por encima del autoconocimiento y sabiduría interior. Genera adicciones para insensibilizarnos. Una de las adicciones más corrientes de nuestra sociedad es la dependencia”. Anne Wilson Schaef escribe: “La dependencia es un estado en el cual suponemos que alguien y algo exterior va a cuidar de nosotros porque no somos capaces de hacerlo nosotros mismos. La persona dependiente confía a otros la satisfacción de sus necesidades emocionales, psíquicas, intelectuales y espirituales.”

Claudio Naranjo escribe que “existe una consciencia patriarcal/mente patriarcal/ego patrístico para referirme a ese complejo de violencia, desmesura, grandeza e insensibilidad que parece haber surgido entre los hombres ante la crisis de supervivencia que sobrevino hará unos 6000 años, cuando ciertas poblaciones agrícolas arcaicas indoeuropeas y semitas tuvieron que volver a hacerse nómadas y terminaron por convertirse en comunidades de guerreros depredadores.

Ésta se ha caracterizado como una sociedad en que las relaciones de dominio-sumisión y de paternalismo-dependencia interfieren en la capacidad de establecer vínculos adultos solidarios y fraternales; o, para decirlo de otra manera, una sociedad en la que el hambre de amor materno y paterno llevan a la mayor parte de las personas a una dependencia afectiva y una obediencia compulsiva que no sólo son enajenadoras sino que constituyen distorsiones, falsificaciones y caricaturas del amor. Pero el dominio del Padre Absoluto en la sociedad, en la cultura y a través de la historia no se ha expresado sólo a través del machismo, sino también a través de la tiranía de la razón sobre la emoción y el placer instintivo, y a través de una sobrevaloración del saber a expensas del amor y de la libertad”.

Esta cultura Patriarcal nos afecta a todos y a todas, mujeres y hombres, niños y niñas. Pero en este caso, me interesa especializar el estudio en las consecuencias que tiene este medio social patriarcal sobre el cuerpo de las mujeres y en concreto, sobre el útero. Así que a partir de ahora me referiré únicamente a la influencia en las mujeres.

Y ¿cómo el patriarcado ha ejercido la dominación? Principalmente a través de la represión sexual.

  •  La represión sexual como herramienta de dominación

La represión sexual pasa por reprimir las pulsiones básicas, naturales, genuinas y su expresión. La energía sexual es la misma que la energía vital, entonces estamos hablando de que reprimimos el sentir y la manifestación de la vida. Si en una sociedad hay hombres y mujeres libres, con toda su energía vital a disposición y todo su potencial desplegado, en contacto consigo mismos, autorregulados, etc. no serán nada fáciles de dominar. Opino que ambos sexos estamos reprimidos sexualmente, pero como recién dije, me centraré en las mujeres.

Laura Gutman dice que “la herramienta más importante para lograr el sometimiento de las mujeres ha sido la represión sexual. Para lograr que las mujeres dejaran de ser sujetos y se convirtieran en objetos de uso, era imprescindible que dejaran de “sentir”. Las mujeres, a través de los ciclos vitales, estuvieron siempre íntimamente ligadas a sus cuerpos. Para dejar de estar involucradas con el cuerpo, este tuvo que devenir peligroso, pecaminoso, intocable. Si una mujer no puede tocar ni ser tocada, el cuerpo se va paralizando, las sensaciones corporales placenteras se congelan y la mujer deja de ser sí misma”.(…) “El momento en que aprendemos que no hay lugar para el cuerpo ni el placer es ya en el nacimiento donde separamos el bebé de la madre”.

De un estado de contacto continuo en el paraíso intrauterino pasamos al frío y la separación extrauterina sin respetar la transición necesaria para un desarrollo óptimo del bebé. Evânia Reichert, en su libro “La infancia: la edad sagrada” explica este proceso y sus consecuencias detalladamente.

Mónica de Felipe explica que la represión sexual se ha ejercido a través de la construcción de la “niña buena”. Una niña buena es callada, limpia, asexuada, sumisa y obediente, quieta, trabajadora, sin opinión, princesita… Dice que sí a todo, satisface las necesidades de los demás menos las suyas. En rebeldía a este estereotipo está “la niña mala”, que desde el enfado y el inconformismo se rebela contra todo. Aceptamos o nos rebelamos pero siguen siendo referentes externos. M. de Felipe dice: “ni puta ni sumisa”, quiero ser yo misma, tener mi dignidad, con autoreferencia.

Casilda Rodrigáñez cuenta como esta “niña buena” tiene una postura corporal impostada sentada con las piernas juntas, quieta y congelando cualquier sensación corporal que le permita sentir la incomodidad o la necesidad de algo distinto. Esta postura va bloqueando el cuerpo, cerrando y ocultando el aparato reproductor y sexual; tampoco permite el movimiento natural del útero y lo va inmovilizando. Una postura que favorece el balanceo de la pelvis y el útero es “de cuclillas”. De la misma forma, las posturas corporales con la pelvis en carga se han considerado obscenas obligando a esconder y tensar la pelvis. Al mismo tiempo, hemos pasado de vivir la danza y la autoerotización como medio de contacto profundo y salud, a utilizarlas como una herramienta de seducción al hombre/”objeto” deseado.

No entraré a explicar los hechos históricos de represión hacia la mujer, eso requiere un extenso y riguroso estudio que no voy incluir en este artñiculo, pero sí me interesa hacer un repaso por algunas de las muchas creencias que los sustentan.

Las creencias o introyectos culturales son los principios morales y éticos a partir de los cuales se actúa. Construyen nuestra forma de pensar, sentir y hacer. Las vamos “incorporando”, tomando e imprimiendo en nuestro cuerpo a través del “embodiment”. Norman Cousins dice: “La creencia se convierte en biología”. La Dra. C. Northrup explica: “Los pensamientos y emociones tienen un efecto tan profundo en nosotros porque están físicamente ligados al cuerpo a través de los sistemas inmunitario, endocrino y nervioso central”.

Las vamos tomando de forma inconsciente del medio envolvente desde bien pequeños. En una entrevista del documental La luna en ti, una doctora cuenta que la medicina y las instituciones científicas hacen estudios y según el momento sociopolítico, dicen unos resultados u otros. La religión, la política, las empresas, la publicidad siembran e imponen creencias. El patriarcado tiene muchos canales a través de los cuales transmitirse y dominar.

Tomar consciencia de las propias creencias es un ejercicio interesante y necesario para cambiar conductas que nos son dañinas, desventajosas y esclavizadoras, para aflojar la coraza, para sanarnos holísticamente.

Listado de algunas creencias culturales represoras, que forman parte de distintos momentos de la historia:

  • La expulsión del Paraíso es culpa de Eva, de la mujer. No es ni un ser humano sino que viene de una costilla de Adán.
  • La mujer no tiene alma ni capacidad para la educación, ni el voto…
  • Las mujeres que curan con plantas, se reúnen en noches de luna llena, bailan, viven solas, ven cosas, son brujas, seres malignos y demoníacos.
  • Las mujeres son obra del demonio y sólo sirven para hacer caer al hombre en la tentación y el pecado.
  • Si te han violado, es tu culpa. Algo habrás hecho.
  • Si nace un varón es motivo de celebración, si nace una niña es un fracaso.
  • Las mujeres deben sufrir en silencio.
  • La histeria y la melancolía de las mujeres se cura practicando la histerectomía (extirpación del útero parcial o totalmente).
  • El saber de lo que nos pasa lo tienen los médicos.
  • El cuerpo femenino no está bien.
  • Algún día aparecerá tu príncipe azul.

Sobre sexo y cuerpo:

  • Masturbarse es sucio. El placer es pecado.
  • La belleza es juventud, delgadez, “cuerpo Barbie”. Si no cumples esos cánones eres fea, indeseable.
  • Si te acuestas con varios hombres eres una guarra. Si tienes “mucho” deseo sexual eres una ninfómana. Si pones límites y no te acuestas con el que te desea eres una frígida.
  • Si no tienes orgasmos vaginales y sólo con penetración, tienes un problema, algo anda mal en tu cuerpo.
  • El orgasmo del clítoris es infantil, el de la niña. El orgasmo vaginal es el de la mujer.
  • Sexo es igual a coito.
  • Hay que dar placer al hombre.
  • Si tienes el virus del papiloma humano, algo malo habrás estado haciendo.
  • Los mejores métodos anticonceptivos son la píldora o el parche. Además te regulan la menstruación.
  • El aborto no es natural, es matar una vida.

Sobre el parto:

  • Parirás con dolor (maldición divina impuesta por la Iglesia).
  • Parir en casa es inseguro e imprudente. El mejor lugar es un hospital.
  • En el parto tienen que suministrarte oxcitocina artificial para dilatar.
  • La mujer parturienta es una enferma, no sabe nada y no puede decidir.
  • La cesárea es el modo más rápido e indoloro.
  • No tiene nada que ver con el sexo, la sexualidad ni el placer.
  • Yo no sé parir.

Sobre la menstruación:

  • Hay que esconder la menstruación, es vergonzoso.
  • No podemos tener relaciones sexuales cuando estamos menstruando, es asqueroso.
  • La menstruación nubla la capacidad de pensar.
  • Durante la menstruación somos menos productivas.
  • Cuando menstruamos no podemos tocar las plantas porque se mueren.
  • Hay quien cree que no podemos tocar los bebés porque les agarra una enfermedad mortal. Es cosa del demonio.
  • La menstruación es sucia, una peste, un problema, una enfermedad.
  • Es de color azul, como en los anuncios de compresas.
  • Sólo sirve para que podamos tener hijos. ¡Vaya engorro tenerla durante tantos años!
  • Cuando tenemos la menstruación estamos “de mala leche”.

Y un largo etcétera que va favoreciendo que nos desconectemos de nuestra sexualidad, dignidad, cuerpo y placer.

Entonces, para sostener el papel que se le ha dado a la mujer, las creencias que ha introyectado y la violencia que puede haber recibido (abusos emocionales, físicos y/o sexuales) ésta ha tenido que irse acorazando contrayendo el primer motor energético para desconectarse de sus pulsiones naturales. En la medida que encierra la energía vital – sexual, puede volverse sumisa, dócil, cansada, desvitalizada. Este bloqueo implica la insensibilización del cuerpo, ir perdiendo el contacto con los propios deseos y necesidades, con la propia fuerza y sabiduría, ir perdiendo el poder personal y la capacidad de autosostén en pro de la dependencia…; es decir, contraer y perder el contacto con el útero (además de contraer el abdomen, bloquear la cadera, la pelvis, el periné…); rompemos el vínculo entre consciencia y útero.

Así llegamos a tener un útero espástico y acorazado.

La inhibición sistemática de las pulsiones sexuales provoca que las conexiones neuromusculares (neocórtex – cuerpo) no se establezcan. Por eso llegamos a la adultez sin percibir el latido del útero y nos hacemos supuestamente adultas que aún no hemos superado la niñez.

Repito que este proceso de integración del papel de la mujer, la incorporación de creencias y el bloqueo corporal ocurre de manera inconsciente. Casi nadie tiene consciencia de tener el útero espástico ni de la represión sexual.

Por lo tanto, el patriarcado como medio envolvente e influente en la niña que llega al mundo, va modelando su cuerpo biológico. El sistema patriarcal en el que vivimos, hace que los úteros sean espásticos y no tengan la flexibilidad normal como cualquier otro músculo del cuerpo.

Aina Cortès – fragmento del estudio “El útero acorazado”

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Decidir…

Qué valioso me parece ese momento en que uno mismo o una misma decide decir basta a una manera de funcionar caducada, que ya no sirve. Leí que ‘Decidir’ quiere decir ‘cortar’ en latín. Cuando una decide, es cuando elije conscientemente cortar con lo tóxico, dañino, no válido, que apesta. Después de ese gran momento, viene la cruzada. Al principo, la cruzada parece un desierto desolado, que huele a muerte, con tormentas de arena que más que clarificar, parecen confundir más. El miedo acompaña cada segundo de tiempo. Pero si seguimos caminando, paso a paso, confiando en algo más grande, un día llega la calma, aparece el sol y el mar, ese abrazo nunca recibido, ese permiso para Ser, ese espacio interior nunca habitado. Y qué maravilloso es ese encuentro interior. Volveran las tormentas una y otra vez, pero ya sabiendo y comprendiendo algo que ni nos imaginábamos antes de ‘decidir’ cortar con lo antiguo.
Este fin de semana inicié una nueva cruzada para mí al mismo tiempo que acompaño la de 15 personas maravillosas con las que compartiremos barco los próximos tres años. Me siento agradecida y admirada por todas las personas que, como yo, han decidido.

Buenas noches

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